La expansión de la agroindustria brasileña expuso las dificultades del país en infraestructura. Esa fue la conclusión de la conferencia “Cuellos de botella logísticos y el nuevo corredor agroexportador del norte del país”, impartida por el gerente de Economía de Abiove (Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales), Daniel Furlan Amaral.
El hecho ocurrió este miércoles (27), durante el Foro Exportador promovido por Folha.
Hace dos décadas, la producción agrícola se concentraba en un radio de mil kilómetros de los puertos de Santos y Paranaguá.
Hoy, la geografía se ha expandido al Medio Oeste y la sabana del Noreste. Este aumento de la productividad, sin embargo, no se ha traducido en una mayor competitividad, ya que la capacidad de transporte de granos es limitada.
Furlan Amaral reveló que, en Brasil, el 65% del transporte de granos se realiza por carretera. Una realidad muy diferente a la norteamericana, donde las carreteras corresponden sólo al 20% del total. Allí, las hidrovías y los ferrocarriles son la alternativa más utilizada por los productores.
"No podría ser de otra manera. Esa es la mejor manera de abaratar costos y aumentar la competitividad”, afirmó el gerente de Abiove.
COSTOS
Los costos aumentan aún más en el momento de la cosecha. Furlan Amaral indica que el precio de la mercancía representa un tercio del valor total para quienes producen en regiones remotas, como el Medio Oeste.
“Quien produce en Paraná gasta US$ 35. En Mato Grosso, ese valor llega a US$ 145”, dijo.
En Estados Unidos, el transporte a una región de 2 mil kilómetros por vía fluvial tiene un precio promedio de US$ 20. En trenes, el valor ronda los US$ 40.
“El importador compra en función del precio, la diferencia de calidad y la capacidad de entrega. Hemos tenido casos de cancelaciones de pedidos, y eso no puede pasar. Necesitamos que el país pase seguridad, con más inversiones en logística”, dijo Furlan Amaral.
Fuente: Folha de S. Paulo
