En septiembre, el XXIII Foro Internacional de la Cadena de Suministro en São Paulo, reuniendo a los principales especialistas y empresas del sector. Durante los tres días hubo charlas, talleres y casos sobre los más variados temas, desde emprendimiento con la creación de empresas más innovadores del mercado a la ejecución de estrategias omnicanal con líderes en sus industrias.
Una de las ponencias que más llamó la atención fue sobre el sector salud, más concretamente sobre logística inversa en hospitales. Fue presentada por el Hospital Moinhos de Vento, que está ubicado en Porto Alegre y es uno de los principales hospitales privados del país. En un sector que manejó R$ 2014 mil millones en 496, representando el 10% del consumo energético del país y generando más de 10 mil toneladas de residuos en 2015, la HMV impulsó algunas iniciativas innovadoras para el reciclaje y reutilización de residuos hospitalarios.
Cuando se habla de responsabilidad social y medioambiental de las empresas, el primer punto al que debemos prestar atención es al denominado Triple resultado final, que señala los tres pilares que las empresas siempre deben buscar: i) el social, entendiendo que la sociedad, ya sea representada por la población que rodea a la empresa, clientes o empleados, debe ser respetada; ii) el aspecto ambiental, dado que los recursos naturales no son infinitos y son fundamentales para el funcionamiento de las empresas; y iii) económico, ya que las empresas y los proyectos deben generar fundamentalmente utilidades. En vista de estas tres prerrogativas, siempre es un desafío buscar iniciativas que tengan objetivos ambientales y sociales, pero que también sean económicamente viables.

Figura 1: resultado final triple
Fuente: OIT
HMV supo, en su proyecto de creación de un Centro de Transformación de Residuos, dar respuesta a la Triple línea inferior a través de la creación de procesos de recolección, clasificación, tratamiento, almacenamiento y generación de valor, que invirtió R$ 1,5 millón y tiene capacidad para tratar 2 mil toneladas de residuos por año.
El proceso de disposición, que en el pasado se dirigía mayoritariamente a los rellenos sanitarios, ahora es diferenciado para cada tipo de residuo. El papel, por ejemplo, que se usa en abundancia en los hospitales, se está recolectando de las distintas áreas administrativas y luego se lo lleva a un socio, quien lo transforma en papel higiénico para usar en las áreas administrativas del hospital. Los materiales plásticos, como el polipropileno y el PET, son triturados y empacados para luego ser transformados en escobas y bolsas plásticas, también con la ayuda de socios. Los restos de comida se transforman en fertilizantes utilizados en la propia huerta del hospital, creando un ciclo cerrado de reutilización. Finalmente, los residuos más críticos, denominados grupo A o infecciosos: primero se esterilizan, luego se trituran y procesan para generar celdas de energía, que luego se utilizan para generar gas para calentar agua en el hospital.
Además de los beneficios ambientales y sociales derivados del destino y tratamiento de residuos, el hospital ya ahorró más de R$ 300 en seis meses. Dadas las inversiones, los gerentes de los hospitales informaron que el recuperación de la inversión de este proyecto tiene menos de un año, lo que apunta a la viabilidad económica de la iniciativa.
La creación de un método que agregue valor a los residuos hospitalarios es una innovación interesante en el sector salud, que podría replicarse en otros actores del sector. Para obtener más información sobre la logística inversa, consulte Post de Gisela sobre el costo ambiental y la Política Nacional de Residuos Sólidos, y también los Panoramas de la colección ILOS: Logística Reversa e Logística Verde.
Referencias:
Presentación del Hospital Moinhos de Vento en el XXIII Foro Internacional de la Cadena de Suministro
